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25 de abril de 2014

La golem y el género.

Como parte del especial que el Fantascopio dedica al papel de la mujer en la literatura de género, he decidido reseñar la novela The Golem and the Djinni, que sonaba bastante para los premios Hugo de este año, escrita por la debutante Helene Wecker.

La novela sigue las andanzas de una golem y un djinn en la Nueva York de finales del siglo XIX y principios del XX. La golem fue creada de forma específica para servir a Otto Rotfeld, que quería una esposa e ir a América, pero ¡ay! su dueño fallece durante la travesía justo en el momento en que despierta a la golem.

Esto nos deja con una golem que puede leer la mente de la gente y tiene una compulsión casi irresistible para cumplir los deseos que percibe en los demás. Justo en este instante veo a Wecker pensando: esto se va a liar, pero con un par de frases se quita el problema de encima, y a muchos lectores también, y nos dice:

“One man, weaving drunk, grinned at her and approached, his thoughts bleary with lust. To her surprise she realized this was one desire she had no wish to fulfill”.

Solucionado.

La caracterización de la golem es, como poco, curiosa, domina todos los idiomas de la gente con la que interactúa y sabe lo suficiente de la sociedad para no resultar demasiado extraña, pero de vez en cuando sorprende con detalles culturales o materiales que desconoce, como por ejemplo, no sabe exactamente que es el dinero que la gente tiene constantemente en la cabeza, aunque en cambio sabe lo que es un vestido. Un poco torpe. Afortunadamente sólo le dura un par de capítulos y luego ya sabe de todo, con algún chispazo de vez en cuando, para dar sabor.

Casi lo primero que le ocurre a la golem al llegar a la ciudad es encontrarse con el rabino Avram Meyer, que la reconoce como lo que es y la toma bajo su protección. La prepara para que intente dominar la pulsión de satisfacer los deseos de los demás y le busca un trabajo en una panadería. Esta situación satisface a la golem, que se adapta a su trabajo sin buscar otra salida a su vida. Su empleador está más que satisfecho, de hecho, estoy seguro que sueña con encontrar a más empleadas como ella. No habla, hace su trabajo con precisión de autómata (Incluso se equivoca de vez en cuando para no llamar la atención), no come, no se distrae: el perfecto robot.

En el campo contrario tenemos al djinn. Como buen genio aparece de su correspondiente lámpara, aunque en este caso se trata de una simple vasija y curiosamente también es poseedor de glosolalia, de la que dará muestras a la menor ocasión. El mejor poder para integrarte una sociedad sin levantar sospechas. Aparece en la tienda de un hojalatero, Boutros Arbeely, cuando éste reparaba la vasija donde estaba prisionero. Después del susto, Arbeely reconoce al djinn por lo que es (os suena esto) y le ofrece trabajo en su tienda, aprovechando las habilidades de elemental de fuego que es el djinn. Djinn que está atrapado en un cuerpo humano desde que fue capturado por un mago hace siglos, aunque el pobre no recuerda nada desde que le capturaron.

Ambos personajes, cada uno por su lado, se integrarán con más o menos fortuna, uno en el barrio judío y el otro en el barrio sirio de Nueva York, e iremos siguiendo su día a día hasta su encuentro inevitable. Inevitable, por que ninguno de los dos duerme y por las noches se aburren como ostras. A partir de su encuentro, y antes en el caso del djinn, la autora se recrea en sus paseos nocturnos por toda Nueva York, el metro, central park, etc …

Y ya ha pasado media novela o casi tres cuartos, y por fin aparece Schaalman, el creador del golem, que ha tenido un pálpito (odio las revelaciones a través de sueños que no tienen ninguna justificación) que le ha dicho que en Nueva York está lo que busca desesperadamente. La inmortalidad. Schaalman, el mago judío, experto en la cábala y otras clases de magia prohibidas, que en un final apresurado de novela aporta un poco de acción a la historia.

Y digo apresurado, porque el ritmo de la novela es pausado, lento incluso, aunque no se hace pesado en ningún momento. La autora consigue que las descripciones y las acciones de los personajes sean lo suficientemente entretenidas para que vayas girando páginas sin que te des cuenta; sin embargo, el final es como subirse al metro y llegar a tu destino sin paradas.

Una novela entretenida, que gustará a los amantes de las novelas costumbristas. Se centra más en la vida de los inmigrantes en Nueva York de principios de siglo XX y en las dificultades que tenía que afrontar una mujer en esa época, que en la trama fantástica o la magia, que son detalles secundarios.

Y hasta aquí la reseña ... pero y siendo parte de un especial de escritoras y género, me he decidido a examinar más atentamente la caracterización y el desarrollo de los personajes principales, tanto masculinos como femeninos. Claro está, esto implica MULTITUD DE SPOILERS. Avisados quedáis.

Resumiendo serán los siguientes: Chava, la Golem; Ahmad, el Djinn; el Rabino Avram Meyer; Michael Levy, el sobrino del rabino; el mago Yehudah Schaalman; Sophia Winston; Boutros Arbeely; Maryam Faddoul; Anna Blumberg,  y Fadwa al-Hadid.

Empezaré por los personajes secundarios e iré subiendo en protagonismo. Vamos allá:

Fadwa al-Hadid:

Fadwa es una joven de una tribu de beduinos en el desierto sirio. Aparece en las analepsis que salpican la historia del djinn, y la autora aprovecha para darnos unas pinceladas sobre la vida en el desierto.

Es una chica joven que está a punto de llegar a la edad del matrimonio, alegre y curiosa y con un punto rebelde. Un día cuando estaba pastoreando sus cabras, ve un palacio de cristal en un valle no lejos del campamento de su pueblo, y a pesar de la orden de su padre de que olvide el espejismo y se dedique a lo suyo, no hace ni caso. El djinn, nuestro djinn, también la ve y picado por la curiosidad por la humanidad se acerca a la chica e inician una “relación” espiritual en la que la mente de la joven se ve afectada poco a poco, entrando en una especie de estupor y debilitando al djinn cuando un día la despiertan bruscamente cuando estaban en contacto.

Su padre, ya consciente de la situación, la lleva a un viejo mago del desierto que la utiliza para capturar el djinn y además la usa para demostrar el poder que tiene sobre su esclavo, ordenando al djinn que la mate, a lo que éste no puede oponerse.

Anna Blumberg:

Una joven judía, hija de un sastre, que se marchó de casa a los dieciséis años, con la intención de triunfar en el teatro judío de Nueva York. No lo consigue y acaba trabajando en la panadería de los Radzin, donde también irá a parar nuestra golem, y se convertirá en la única amiga de Chava.

Anna es una chica alegre y desenfadada que intenta vivir la vida. Trabaja, sale a bailar, se cita con hombres y se queda embarazada. Cuando su chico se niega a casarse con ella y reconocer la paternidad, se convierte en una paria social. Deja el trabajo y sobrevive cosiendo, esperando no tener que recurrir a su cuerpo para conseguir un poco de dinero extra.

Sophia Winston:

Este es un personaje atípico. Pertenece a la alta sociedad de Nueva York, y el djinn la conoce en un paseo por Central Park, cuando su tía y acompañante la había dejado sola y desprotegida. Queda fascinada por el carácter libre y desenvuelto de Ahmad, e inicia una relación secreta con él, a espaldas de su familia y antes de prometerse con un joven apropiado y aprobado por los padres.

La relación da su fruto, pero gracias a su posición, a un afortunado viaje por Europa antes del matrimonio, y a la condescendencia médica, todo queda en un desafortunado accidente que dejara a Sophia enferma y deprimida, pero del que se recuperará con la suficiente entereza para continuar su vida e incluso enfrentarse a sus padres.

Maryam Faddoul:

Dueña, junto con su esposo Sayeed Faddoul, de una cafetería es la reina del cotilleo, en el buen sentido de la palabra, casamentera, propiciadora de negocios, etc… y además dueña de la vasija donde está el djinn. Maryam es la típica matriarca, pero siempre gracias al consentimiento y aprobación de su esposo.

“He knew that it was his presence that let Maryam be so free; an unmarried woman, or one whose husband was less visible, would be forced to rein in her exuberance, or else risk the sorts of insinuations that might damage her name. But everyone could see that Sayeed was proud of his wife and was more than content to remain the unobtrusive partner, allowing her to shine”.

Boutros Arbeely:

Boutros es un hojalatero que ha emigrado a America a buscar la proverbial fortuna. Es católico maronita y vive en el corazón de la Pequeña Siria, en el bajo Manhattan. En su tienda es donde aparece nuestro djinn, cuando está reparando la vasija donde estaba prisionero. Boutros acoge al djinn bajo su protección, le da trabajo e intenta que se integre entre sus convecinos. Es un trabajador obsesivo, que intenta ahorrar lo suficiente para regresar a su pueblo con la vida solucionada y formar una familia. Todo su pensamiento está centrado en el trabajo, tanto, que al final se pregunta:

“As if drawn like a moth to his melancholy, Maryam soon angled toward him, concern on her face. Boutros, are you all right? He wanted to ask her, Maryam, have I been a bachelor too long? Did I miss my chance?”

Este es casi el único pensamiento que tiene que no se refiera a su trabajo.

Avram Meyer:

El rabino es el primer encuentro de la Golem. La reconoce como tal y en lugar de destruirla la acoge bajo su protección convirtiéndose en su guardián. Actuará como un padre para ella, pero siempre preocupado por la posibilidad de que la Golem pierda los estribos y estalle convirtiéndose en una fuerza brutal.

Intenta enseñarle como funciona la sociedad y las realidades de la vida:

“You must learn how to act according to what people say and do, not what they wish or fear”

Y también autocontrol. Cuando descubre que no puede dormir por las noches, le da un antiguo testamento para que empiece a leer, pero la Golem encuentra a los personajes demasiado simples e irreales. Hasta que da con un libro de cocina y descubre la vocación oculta (si si cocina). A partir de aquí le busca trabajo en una panadería, pero sigue preocupado de que un día pierda los estribos y monte una carnicería. Así que crea un hechizo que vinculará a la golem a un nuevo amo, pero sólo con el consentimiento expreso de ella.

Michael Levy:

Michael es hijo de una hermana del rabino Meyer y tiene organizado un asilo temporal para inmigrantes judíos. Queda prendado de Chava desde la primera vez que la ve y se declara aunque Chava lo rechaza, pero cuando su tío muere de un ataque al corazón, Chava decide casarse con él. Está asustada y sola y es lo único que se le ocurre para sentirse segura.

Es un matrimonio tranquilo, hablan poco, pero Michael se sorprende de lo mucho que Chava parece conocerlo y estar atento a sus mínimos deseos.

Yehudah Schaalman:

El mago negro. El creador del golem. Otto Rotfel acude a Schaalman con un deseo difícil de cumplir, y Schaalman se lo toma como un reto y crea un golem con figura humana, que cumple los requisitos que se le han solicitado: obediencia, curiosidad, inteligencia y un comportamiento lasci… (que no, que no, mal pensados) y un comportamiento apropiado en la cama. La esposa de un caballero.

Está es una petición que sorprende mucho a Schaalman, acostumbrado a preparar filtros de amor justo para lo contrario.

Ahmad, el Djinn:

El djinn es un ser espiritual que está atrapado en un cuerpo humano por un mago árabe. Es un elemental del fuego y se guía por sus propios deseos y caprichos, sin prestar atención al resultado de sus actos.

Así causará la muerte de Fadwua y los problemas de Sophia, sin que al principio lo afecten demasiado. Sin embargo, cuando conoce a la golem se produce un cambio, la reconoce como un ser afín a él, un igual.

Chava, la Golem:

La evolución de Chava es el meollo del libro.

Ha sido creada con un único propósito, servir a un hombre. Yehudah Schaalman, aquí representando a la sociedad, la ha formado y modelado con un único propósito, y Chava lo va a tener muy difícil para superar este handicap.

Su padre adoptivo, el rabino Meyer, continúa con su educación, la considera un peligro para la sociedad y la única forma de que no sea destruida es que tenga un señor que la proteja.

Su marido, Michael, no la comprende y a la vez está sujeto a su propia educación que lo coarta completamente. Al poco de su matrimonio tiene lugar la siguiente escena:

“And then there’d been the night a week or so later, when she’d started as though surprised, and placed a hand between their bodies, pressing at a particular spot. To Michael’s utter regret he’d frozen, chagrined, as his Orthodox upbringing rushed clamoring to the fore, insisting that this was immodest, unbecoming in a wife -and slowly she’d removed her hand, and replaced it on his back, and resumed their rhythm”.

Chava se autoreprime, aunque Michael no se lo pida, su actitud (y los pensamientos que ella lee) habla por si sola. Como mejor se expresa esta situación, es en la cama, cuando Michael duerme y Chava no puede. Ella se mantiene totalmente quieta intentando no despertarlo, agarrotada, sin moverse. Dominada por la situación.

Sin embargo, cuando conoce a Ahmad, éste le abre un nuevo mundo de libertad, con él puede ser ella misma, hablar sin tapujos, moverse. No todo es fácil, superar una educación que te ata, no está al alcance de todos. Schaalman los acorrala y habla con Chava:

“You were mastered for so brief a time, but surely you haven’t forgotten what it was like. Tell me, he said, his voice sharp. Do you remember?. Yes. And how did it make you feel? She could not lie, he knew the answer. I was happy.”

Helene Wecker usa a los personajes secundarios para mostrarnos arquetipos y las dificultades a que se enfrenta una mujer para poder vivir su propia vida en libertad. Al fin, claro, Chava se libera. Para ello ha tenido que superar una educación/creación que la limitaba a complacer a su compañero, una autoridad patriarcal que, pese a ser benevolente, tomaba las decisiones por ella e intentaba conducir y organizar su vida, atarla nuevamente a un amo, y también a un compañero que debido a su propia educación la reprimía, incluso sin ser consciente de ello), y sólo cuando ha conoce a alguien que la trata como su igual puede llegar a liberarse y vivir.

8 de febrero de 2013

Alif The Unseen






Título: Alif the Unseen
Autor: G. Willow Wilson
Editorial: Corvus Books



Menudo bloggero estoy hecho, abro un blog y no me acuerdo ni de actualizarlo. Bueno, a ver si podemos remediarlo.


A estas alturas del año, acostumbro a centrarme en títulos nominables para los premios Hugo, y buscando por la web encontré buenas referencias sobre este, Alif the Unseen. Parecía seguir la moda actual de escenarios orientales, aunque el libro está escrito en 2010, y tenía pinta interesante. A por él.

Primero busque información sobre el autor, G. Willow Wilson, pues resulta que es una autora, americana, que vive en El Cairo después de convertirse al Islam. Sus trabajos más conocidos son los comics Cairo y Air, y de este último tengo buenas referencias.

Pero vamos al libro. La acción transcurre en un estado indeterminado de Oriente Próximo, un estado totalitario con censura y control policial; el protagonista es un joven hacker antisistema, Alif, que se dedica a vender seguridad y protección informática a cualquiera que no quiera estar supervisado por el estado, bloggers, grupos religiosos, grupos ateos, cualquiera, sin importarle su orientación política o religiosa.

La historia empieza cuando Intisar, una joven árabe de clase alta, rompe la relación que sostenía con Alif, ya que su padre ha concertado su matrimonio; despechado Alif crea un programa capaz de reconocer su firma digital, sea cual sea el ordenador que use, y que impide que Alif pueda verla y así recordar su existencia. El jefe la seguridad informática estatal, La Mano, descubre el programa y como es normal se siente sumamente interesado en un programa capaz de detectar a las personas, independientemente de su punto de conexión y del ordenador que usen. Vamos, el sueño de cualquier agente de contraespionaje, y así empieza la persecución. Alif huye con la ayuda de la "vecina de al lado" y compañera infantil de juegos, Dina, y en su huida tropezarán con Vikram, El Vampiro, un djinn.

Se compara a la novela con Snowcrash, de Stephenson, aunque yo no le veo ninguna relación, hay ordenadores pero no hay ningún mundo virtual ni nada parecido. La tecnología es la actual sin ningún avance significativo. En cambio, veo muchos más detalles de Harry Potter, aunque el tono sea totalmente diferente; el callejón Diagon está fusilado directamente.

Los personajes están muy conseguidos, tanto Alif, como Intisar y Dina, están bien dibujados, Vikram también está muy bien, pero en cambio los demás seres fantásticos son apenas esbozos y su comportamiento ridículo, pero ¡hey!, son genios, a saber si se comportarán así de normal.

Otro gran acierto del libro, es precisamente otro libro, Los mil y un días, la contrapartida de los genios a Las mil y una noches, con sus cuentos en el mismo estilo pero protagonizados tanto por humanos como por seres fantásticos y que es el centro sobre el que gira la trama. Tanto Alif como La Mano usan el libro como fuente de inspiración para sus programas y el control de la red informática.

Esta lucha por el control de la red y el nuevo paradigma de programación, no terminan de convencerme en absoluto, pero lo peor es el intento adoctrinador del libro, parecido a Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, que presenta a la religión sólo en su cara más amable. Dina especialmente es sin duda la persona más inteligente y sensata, y en cambio se pliega inmediatamente a las iniciativas sin demasiado sentido ni reflexión de Alif. Dina, además, que opto por el velo a los 12 años, es el ejemplo perfecto de mujer devota, enfrentado su personaje directamente al de Intisar, sexualmente activa y sólo ligeramente religiosa, a pesar de ser una familia de pura raza árabe; al contrario de Dina, que tiene ascendencia egipcia. Y no hablemos de La Mano o los nobles de sangre real, directamente pecadores y destinados al infierno.

A pesar de sus males, es una lectura entretenida y amena con la que pasar un buen rato.

16 de enero de 2013

The Brides of Rollrock Island



Margo Lanagan es una escritura australiana de la que no había oído hablar nunca hasta que leí una reseña de "The Brides of Rollrock Island" que me llamó la atención. La novela cuenta la historia de las mujeres de Rollrock pero no de unas mujeres cualquiera, sino de las mujeres-foca.

Misskaella es la última bruja de Rollrock y tiene el poder de convertir a las focas en bellísimas mujeres. Mujeres que mientras sus esposos posean su antigua piel de foca las poseen también a ellas.

A partir de esta premisa y con un ritmo pausado, Margo Lanagan va desarrollando la historia de Rollrock a través de diferentes puntos de vista, mostrando el precio que se tiene que pagar para conservar un modo de vida al margen del mundo.

Misskaella nos cuenta la historia de una niña diferente, sus problemas y finalmente su conversión en  bruja; Daniel Mallet y su hijo Dominic nos dan el punto de vista masculino de la vida en Rollrock, el irresistible deseo de una mujer-foca; Bet Winch en cambio nos muestra el punto de vista de una esposa tradicional y los conflictos familiares que genera la situación. 


Con una prosa de un regusto arcaico y gran fuerza descriptiva nos relata la vida en una pequeña isla, las correrías de los niños, la fuerza del viento, la espuma del mar, las tormentas de invierno, la frugal vida de un pequeño pueblo isleño antes de la llegada de la vida moderna. Y no sólo eso, también la soledad, la dureza del clima, la maledicencia de la gente que convierte a una frágil niña en una vengativa bruja.

Todos los hombres de Rollrock quieren una mujer-foca. Esta es la excusa de Margo para explorar el conflicto entre dos tipos de vida. La vida en el continente y la vida en la isla, un estilo de vida moderno y otro apegado a sus tradiciones, unas mujeres dinámicas y emprendedoras y otras sujetas a sus deberes caseros y sin poder elegir su destino.

La autora consigue que nos sumerjamos en una pequeña isla que yo imagino en el mar del Norte, que sintamos el viento cortando la piel, pero que gocemos del brillo del sol en la arena de la playa, y que suframos el conflicto de un ser humano que no tiene opciones para escoger. No se si se nota, pero me ha gustado.