8 de agosto de 2013

Lectura en El Fantascopio: Quinta Belleza.



Lento, pero sin pausa, The Seven Beauties of Sciencie Fiction, de Istvan Csicsery-Ronay Jr. (en adelante CR7, siguiendo con el símil futbolero) va desgranando sus secretos. Esta semana llegamos a la quinta belleza en nuestra lectura compartida en El Fantascopio, y CR7 nos avisa, vamos a avanzar un paso más allá de lo que habíamos visto hasta el momento. Dejaremos el mundo de lo cerebral y entraremos en el reino de las emociones.

La quinta belleza es el famoso “Sentido de la Maravilla” y no, CR7 no se refiere al magnífico blog de nuestro compañero fantascopista odo,  sino a “una poderosa expansión de la conciencia ante la idea de que el universo contiene mucho más de lo que podíamos imaginar”.

Y no nos detendremos aquí, CR7 también se siente capaz de analizar, no el sentido de la maravilla, pero si los dos elementos que a su entender lo producen: Lo sublime y lo grotesco. 

Para CR7 lo sublime es una respuesta a un shock de expansión imaginativa, un complejo retroceso y recuperación de la consciencia ante un fenómeno percibido súbitamente como demasiado grandioso para ser comprendido en su totalidad; mientras que lo grotesco es una respuesta al hecho de que objetos familiares que aparentemente están bajo control pueden esconder transformaciones extrañas y sorprendentes.

Esta semana nos centraremos en lo sublime y la próxima semana “El almohadón de plumas” nos hará llegar sus impresiones sobre lo grotesco.


KANT, BURKE y la TECNOLOGIA.

Como si observáramos un fenómeno sublime, CR7 retrocede, antes de avanzar, y se retrotrae hasta el siglo XVIII para empezar a definir el concepto que quiere expresar.

Immanuel Kant
Tanto Immanuel Kant como Edmund Burke creían que en lo sublime el individuo se enfrentaba a fenómenos naturales de tal magnitud y poder que sobrepasaban su sentido de comprensión. La conciencia reaccionaba entonces con una sensación de terror y temor reverencial o incluso de dolor provocado por la imposibilidad de asimilación, y con una disminución de la confianza en las capacidades humanas frente a la inmensidad del Universo, si bien luego podía recuperarse al racionalizar estos fenómenos mediante el arte y la ciencia.

Para Kant había dos tipos de respuesta sublime: La matemática y la dinámica.

La primera implica la experiencia del infinito. Esta forma de sublime subraya la la infinitud del mundo natural y la sensación que produce de recesión infinita en todas direcciones. La imaginación lucha una batalla para comprender los fenómenos en su totalidad y no puede afrontar la extrañeza del infinito. El sublime matemático kantiano surge de un sentimiento de extrañamiento, derivado de la incapacidad de la imaginación para llegar a una estimación estética de la magnitud de los fenómenos naturales percibidos. 

Edmund Burke
La segunda, en cambio, es la respuesta a la pura fuerza de la naturaleza, fuertes tormentas, altas cascadas, rocas inmensas, tornados, etc. Todos los aspectos de la naturaleza frente a los que los individuos nos sentimos como seres insignificantes ante su poder.

Para Burke, sin embargo, lo sublime está unido a una sensación de peligro conscientemente percibida desde una posición segura. El sublime de Burke se inclina claramente por el sublime dinámico de Kant, pero a diferencia de éste, Burke no lo limita a los fenómenos naturales y también incluye a los objetos artificiales como capaces de generar esa sensación.


LA MONSTRUOSIDAD SUBLIME: FRANKENSTEIN.

Frankenstein, considerado por Brian Aldiss y Carl Freedman como la obra fundacional del género, es el primer trabajo en que una creación humana contemporánea toma su lugar como creación sublime.  Los conceptos de lo sublime de Kant y Burke colisionan en esta obra. A pesar de que lo sublime es invocado casi ritualmente en el libro (las grandes montañas de los Alpes, el infinito yermo helado del ártico), la criatura no permite que la capacidad placentera aparezca debido principalmente al doble carácter de la criatura, magnífica y a la vez grotescamente fea.

Bárbara Claire Freeman argumenta que la vulnerabilidad inherente en lo sublime a sus propios procesos se ejemplifica en Frankenstein. En el libro, lo que intenta ser sublime parece necesariamente desbordar su marco y entrar en el terreno de lo monstruoso:

“Frankenstein puede leerse casi como una parodia de la Crítica del Juicio, pues todo lo que Kant identifica como sublime, incluyendo los productos de la sublimación, llevan precisamente a lo que Kant prohibía: terror, monstruosidad, pasión y fanatismo”.

La innovación más interesante desde el punto de vista de la ciencia ficción es que en Frankenstein las poderosas cualidades del sublime negativo se han personificado en una creación genuinamente humana a través del método científico.

Mary Shelley estableció un modelo para el sentido de la maravilla en ciencia ficción que se tambalea entre lo sublime y lo grotesco. La criatura de Frankenstein es el primer ejemplo de tecnosublime que desplaza el sentido de la maravilla desde sus fuentes naturales a los procesos de creación artificial, y plantea por primera vez la pregunta siguiente: ¿cuál es el estado ontológico de las creaciones humanas autónomas?


LA MECHAMERICANA.

El sublime clásico de Kant y Burke implica dos nociones fundamentalmente negativas sobre la tecnología. Primero, las creaciones humanas raramente inspiran lo sublime, por que contienen el propósito de su creación y por tanto pueden comprenderse cognitivamente. Únicamente pueden producir una respuesta cuasi-sublime cuando imitan a la naturaleza (Kant menciona las pirámides de Egipto y la Basílica de San Pedro), y es por que su magnitud supera a su uso social. Y la segunda noción negativa es que lo sublime es una respuesta a cosas dadas y no a objetos producidos.

Esta visión de lo sublime cambió radicalmente en la America del siglo XIX. Al contrario que los europeos, los americanos no veían la naturaleza como inescrutable y resistente al control humano, sino que creían que su destino era el dominio sobre la naturaleza. Y así el diálogo establecido entre el ser humano y la naturaleza derivó hacía un dialogo entre el ser humano y la creación humana. El temor reverencial que producía contemplar esas maravillas tecnológicas derivó en una celebración del poder de la razón humana.

El sublime tecnológico americano es decididamente práctico, basado en la contemplación de las creaciones humanas, en este sentido es un sublime dinámico. Y consistió en el control total sobre un territorio plagado de maravillas naturales, primero horizontalmente mediante el ferrocarril, los puentes y canales que fomentaron la comunicación y luego verticalmente a través de los rascacielos, en una continua carrera por llegar a lo más alto, una carrera que sigue aun en día y se ha expandido a todo el mundo. Al contrario, que el sublime natural este sublime tecnológico no acepta las limitaciones humanas, en su lugar divide a la población en dos facciones, aquellos que comprenden la tecnología y los que no.

Este sublime tecnológico propone la idea de la evolución constante, el movimiento perpetuo y la velocidad, mientras que el sublime natural hacía hincapié en lo eterno, el tecnológico apunta al futuro. El técnico, el ingeniero y el científico devienen los agentes de este cambio histórico. La producción y no la contemplación filosófico se vuelve el modelo del éxito social. Para Verne, este era un punto de vista familiar, y tenía un nombre l’americomécanique.

TODA NUBE DE HONGO CONTIENE UN RAYO DE LUZ.

David E. Nye distingue dos fases ideológicas del sublime tecnológico. La primera fase se extiende más o menos desde 1830 hasta 1945, la segunda empieza después del lanzamiento de las bombas atómicas en Japón. Esta última, en opinión de Nye, trajo una profunda reevaluación de la actitud americana frente a la tecnología:

La experiencia del sublime natural descansaba a la vez en la debilidad y la limitación humana y en el poder de la razón humana para comprender lo infinitamente grande y poderoso. Pero cuando los mismos seres humanos han creado algo infinitamente poderoso que pueda aniquilar la propia naturaleza, la exaltación del sublime clásico parece imposible. La relación kantiana con el objeto requería una sensación de seguridad personal. Uno estaba expuesto al poder de un huracán, pero a pesar de todo en una relativa seguridad. Esta precondición necesaria se evapora ante los vientos supercalientes de una explosión nuclear. El sublime tecnológico, en que el observador se identifica con el poder del objeto creado, se vuelve absurdo. ¿Quién se identifica con la bomba? La sensación colectiva de logro, otra marca del sublime tecnológico, queda radicalmente destruida, e igual de importante, la contemplación de la bomba transforma la admiración por los inventores, ingenieros y científicos en miedo y desconfianza.

Con la bomba atómica el sublime tecnológico se desplaza hacía el sublime nuclear, que sirve como catalizador de la desconfianza social en la élite tecnológica. La carrera de armamento que siguió al lanzamiento de la bomba condujo a la humanidad hacía el miedo, conscientes que una guerra nuclear sería el novum que terminaría con todos los novums.

Aunque la élite literaria no exploró los efectos de la guerra nuclear, la ciencia ficción si que lo hizo y no se canso de borrar a la humanidad del mapa y explorar los efectos de una contienda nuclear. De hecho, Robert Bloch llegó a acusar a sus colegas de creer que en cada nube nuclear había un rayo de esperanza.

Esta tendencia continúa hoy en día en multitud de obras actuales, si bien el Apocalipsis nuclear se sustituye generalmente por un desastre climático, como por ejemplo en La chica mecánica, Seed, Slow Apocalypsis y otras muchas.

Bueno ya es tiempo de que definamos las cualidades del sublime de la ciencia ficción. Este sublime es específico del género, y difiere del paradigma clásico en los aspectos siguientes:

  1. Es un juego, le falta la sinceridad psicológica de la noción clásica de sublime;
  2. Sus objetos evocativos son todos imaginarios, en claro contraste con el sublime clásico, donde los objetos que evocaban lo sublime existían;
  3. Estos objetos son mediados por la ciencia, o bien creados o bien comprendidos o descubiertos a través de ella, haciendo a la tecnológica la causa del choque sublime y su medio de recuperación;
  4. Es atemperada por la presencia constante de elementos grotescos en tensión dialéctica con la respuesta sublime, y finalmente;
  5. El megatexto de la ciencia ficción tiene un efecto juguetón aminorando el impacto de lo sublime, pues el lector está al tanto de que la experiencia es imaginaria.
En un sentido el sublime de la ciencia ficción se ha convertido en un discurso realista, que enfatiza el arco dramático de lo tecnosublime: retroceso ante el indecible poder y extensión de la tecnología, y recuperación a través del juicio ético de sus efectos en el futuro.


EL CIENCIAFICCIONAL SUBLIME MATEMÁTICO: 2001 Una odisea del espacio.

A pesar de estar un poco apolilladas, las dos vertientes del sublime kantiano continúan siendo útiles para interpretar la mayor parte de la ciencia ficción hasta la actualidad. La mayoría de obras usan una mezcla del sublime matemático y dinámico, en distintas proporciones; normalmente a partir de un sublime matemático sigue el desarrollo de la narración en un sentido dinámico.

Sin embargo, el tecnosublime matemático/contemplativo es el menos usado de los dos. Trabajos como los de Olaf Stapleton, La última y primera humanidad y Hacedor de estrellas, que desarrollan una idea sublime/contemplativa sin caer en la acción, son relativamente raros. Y lo mismo pasa con el cine en la ciencia ficción, donde los trabajos se desarrollan bajo el prisma de la acción desenfrenada. Pero no todos. Cornel Robu llamo a de 2001 de Kubrik “la suprema expresión del sublime matemático en el cine de ciencia ficción”.

La escena del Amanecer de la humanidad ilustra este aspecto del sublime matemático en su forma “primitiva”. Los homínidos no son técnicamente humanos por lo que el espectador no tiene un referente con el que identificarse, sin embargo la escena nos muestra el instante primigenio donde el mono se convierte en humano, en el pasado infinitamente lejano del mito. El dolor de reconocernos en esos seres abyectos se contrarresta con el conocimiento de nuestro futuro. El monolito es el novum donde el mundo sufre la primera transformación dividiendo la historia en un antes y un después.

Frente al desarrollo sublime/matemático de la película hay tres acontecimientos dinámicos, el descubrimiento de las herramientas, la victoria de Bowman frente a Hal y el paso por la puerta estelar. En dos de ellos no hay intervención humana, y en el tercero Bowman derrota a la tecnología controlando el sublime dinámico.


EL CIENCIAFICCIONAL SUBLIME DINÁMICO. Matrix

El sublime dinámico responde a una tecnología que inspira un temor reverencial debido a su poder evidente o a que la humanidad depende críticamente de ella. La naturaleza ya ha dejado de ser un obstáculo. A partir de la II guerra mundial las manifestaciones naturales peligrosas no sólo son resueltas por la ciencia, sino que son causadas por la ciencia.

En Matrix tenemos una estética ambivalente pues exponen simultáneamente una crítica a la tecnología y un evidente placer estético en su exhibición, que es puro dinamismo con su manipulación violenta del espacio/tiempo que es doblemente ilusoria: En la narración interna de la matriz y en los efectos especiales de la película.

Hay cuatro efectos que tiene un lugar de privilegio en la película: El flujo de código, el tiempo-bala, la posesión de cuerpos de los agentes y la manipulación del espacio/tiempo en el combate.

El flujo de código representa las instrucciones sin fin de la propia matrix, y a la vez un pasaje físico a su interior, a la conciencia de la máquina dentro del mundo humano simulado. La posesión de los avatares humanos por los Agentes y su transformación en los propios Agentes confiere un poder divino de ubicuidad a la máquina a la vez que un exceso que roza lo grotesco. Y por último el tiempo/bala y la manipulación espacio temporal durante el combate es una representación del control sobre las magnitudes físicas de la simulación, que produce la sensación de impostura que está implícita en las características de lo sublime en ciencia ficción.

La película abandona pronto el sublime contemplativo inicial para centrarse en el dinámico, la acción por la que los avatares humanos podrán recuperar al poder de las máquinas: Neo logrará dominar el poder sublime de la matriz. Y está historia no tiene nada que ver con el sublime intelectual, ya dice el Oráculo que Neo “no es demasiado listo”.


EL CIENCIAFICCIONAL SUBLIME FEMENINO. En la cima del mundo.

Gran parte del reciente interés crítico en lo sublime ha sido desde el punto de vista psicoanalítico.  Las etapas del sublime clásico se han trasladado fácilmente en las etapas del complejo de Edipo freudiano. Bloqueo, retroceso, autodisciplina y recuperación a través de la sumisión al supersensible pero racional orden de las cosas se ha reestructurado como una estetización del alejamiento de la madre por parte del niño y su eventual sumisión al padre.

CR7, y yo tampoco, no estamos muy seguros que la explicación del sublime desde este punto de vista sea una mejora sobre el simple punto de vista estético.  Además este modela ha sido criticado desde el punto de vista feminista como una perpetuación del falogocentrismo inherente en el modelo freudiano. Patricia Yeager ha propuesto en su lugar un sublime femenino derivado de la psicodinámica de las experiencias femeninas, diferentes del complejo androcéntrico de Edipo.

En el campo de la ciencia ficción se traduce en la narración de una estética predominante imperial o dominante hacía el resto, invadiendo y sometiendo a los aliens, en lugar de usar el punto de vista femenino que conlleva el dialogo y el reconocimiento de la diferencia. Aunque este ha sido el punto de vista dominante en el género, también existen narrativas visionarias feministas, como por ejemplo Mujer al final del tiempo, de Piercy, La mano izquierda de la oscuridad, de LeGuin, Una puerta al océano, de Joan Slonczewski, Lengua materna, de Suzette Haden Elgin, Dhalgren, de Delany, y En la cima del munto, de James Tiptree Jr., un alias de Alice Sheldon.

Esta última obra es un ejemplo excelente del uso del sublime femenino en la forma propuesta por Yeager. La acción transcurre en tres mundos. En los Estados Unidos contemporáneos, donde un grupo de discapacitados sociales con poderes psíquicos realizan experimentos telepáticos. En el planeta Tyree, donde sus habitantes se han adaptado a vivir en un gran torbellino que domina el planeta, planeando en grandes mantos transparentes y comunicándose mediante campos mentales. Y luego está el Destructor, una enorme entidad cósmica con características de ser vivo y de máquina, compuesto de materia apenas más densa que el vacío, que viaja por el cosmos aniquilando planetas.

La solución de la trama llega gracias a la integración de los humanos, los habitantes de Tyree y el propio Destructor, provocando una de las más satisfactorias muestras de la visión sublime en ciencia ficción, donde no se procede a una dominación tecnológica, sino que cada una de las partes exige una comprensión como individuo autónomo. Cada suceso que hace avanzar la trama incluye alguna forma de interpenetración, abrazando así un punto de vista femenino por contraposición a la penetración masculina.

La voz narrativa no se esfuerza por un lograr un dominio sobre la naturaleza o la tecnología sino en alcanzar una unión empática de mentes, cuerpos, percepciones y proyectos que disuelvan el dolor del aislamiento, de la inadaptación y del sufrimiento de la vida.

Y con esto terminamos con lo SUBLIME y seguimos la próxima semana con lo GROTESCO.

Aquí tenéis el resto de entradas de la lectura compartida:




9 de julio de 2013

Lanzamiento del sello VerdHugos





Antes de que os vayáis de vacaciones queremos lanzar la que sin duda es la mayor novedad del año: ¡el sello VerdHugos!

sello3.gifNo, no vamos a vender ni editar nada. Ni siquiera nuestro podcast, si podemos evitarlo. Este es un sello de lectores, para lectores.

La idea es simple (lógico: es nuestra). Ya nos conocéis a los cuatro. Ya sabéis de qué pie cojea cada uno, quién coincide más con vuestros gustos y quién menos. Si uno de nosotros recomienda una novela, es casi seguro que será un buena novela. Casi.
¿Pero si la recomendamos los cuatro?

El sello VerdHugos se otorgará sólo a aquellos libros, antiguos y nuevos, que, de manera unánime, se consideren excelentes por los cuatro VerdHugos. Sobresalientes. Estupendos. Libros que todo el mundo debería leer. No basta con que sean buenos o notables: han de destacar. Tenemos muchos candidatos y por supuesto escucharemos vuestras sugerencias. Stay tuned!

Para ilustrar el concepto, hemos rogado al excepcional Javier Hansard, nuestro artista favorito, que diseñara una imagen para la ocasión. ¡Y nos ha creado varias! El sello VerdHugos se pone en marcha. La semana que viene, el primer título al que se lo otorgamos. Se aceptan apuestas.

28 de junio de 2013

Lectura compartida: The Seven Beauties of Science Fiction




En El Fantascopio hemos empezado un proyecto, la lectura conjunta de The Seven Beauties of Science Fiction, de Istvan Csicsery-Ronay, Jr.

La idea es leer cada semana un capítulo, y luego comentarlo en profundidad hasta la próxima semana. Este es el calendario que nos hemos propuesto:

Jueves,      4 de julio: Introduction: Science Fiction and This Moment

Jueves,    11 de julio: First Beauty: Fictive Neology
Jueves,    18 de julio: Second Beauty: Fictive Novums
Jueves,    25 de julio: Third Beauty: Future History
Jueves,  1 de agosto: Fourth Beauty: Imaginary Science
Jueves,  8 de agosto: Fifth Beauty: The Science-Fictional Sublime
Jueves, 15 de agosto: Sixth Beauty: The Science-Fictional Grotesque
Jueves, 22 de agosto: Seventh Beauty: The Technologiade
Jueves, 29 de agosto: Concluding Unscientific Postscript: The Singularity & Beyond.

Estáis todos invitados a comentar y discutir los temas.

18 de junio de 2013

WOOL


Te imaginas vivir en un rascacielos, bueno en un rascatierras, que fuera único y que no pudieras salir jamás; es más, hablar de salir te condena automáticamente a la expulsión y la muerte, pues el exterior es abrasivo, tóxico, mortal. Y aun así, curiosamente, todos los condenados, antes de caer muertos limpian los sensores que permiten la visión del paisaje infernal desde el interior del silo.

Pues eso es Wool, una distopia; la vida dentro en un silo subterráneo, de unos 150 pisos, donde los viajes duran días, subiendo y bajando sin descanso por una escalera. Una escalera que es el único modo de comunicación entre las plantas, el único camino de transporte, un río de viajeros que sube y baja sin fin. (bueno, la duración de los viajes cojea un poco pero y lo bien que queda; además, si la escalera está abarrotada tienes que ir despacio).

Hugh Howey empezó publicando Wool_1 y empujado por la demanda continuó la serie y después se publicó esté Omnibus que contiene los cinco primeros relatos y cierra el arco argumental. Ligeramente basado en Romeo y Julieta (lo se por que Howey nos lo restrega por las narices, no os creáis), y con un toque de Robinson Crusoe, Viernes incluido, y los Robinsones Suizos de paso; Wool nos muestra la lucha por el control del silo y por descubrir lo que ocurrió. 

Los dos primeros relatos plantean la situación y te dan la información necesaria para comprender la dinámica del silo, el equilibrio de los poderes, las diferentes secciones que lo componen, y las primeras preguntas. ¿No hay ascensores?, pero que mierda de arquitecto diseñó esto; ¿los mensajes se entregan en mano?, ¿qué sólo el Sheriff tiene radio?, ¿para que necesitan un departamento de informática en un silo aislado sin ningún contacto exterior? Será complicado llevar la cuenta de los habitantes.
Pero no os preocupéis, todas las preguntas tienen respuesta. Poco a poco, con buen sentido del ritmo, Howey nos va suministrando la información y desvelando los misterios. 

Este es el punto fuerte de esta historia, la explicación y el descubrimiento de como se ha llegado a esta situación, y que se puede hacer a partir de ahí. ¡Disfrutadla!

3 de junio de 2013

Estanterías

Algunos fantascopistas hemos pensado hacer un meme, en este caso un meme fotográfico. Vamos a enseñar nuestras estanterías, allí donde se acumulan libros y libros que en algún momento de nuestra vida querríamos leer y no sabemos si podremos, ya que The Pila avanza inexorable, así como libros que ya ocupan un lugar en nuestra memoria.



Esta es una vista de la colección de Martínez Roca, en primer plano; detrás, apenas visible, las revistas de Asimov's, y detrás y estás ya invisibles, mi colección de Nueva Dimensión.



Aquí tenemos los Minotauro y, detrás claro y sin visibilidad, parte de Nova, de Ediciones B.



Batiburrillo general, como veis soy la mar de ordenado, y Superficción al fondo, primera y segunda época.



Alcor y fantasía de Martínez Roca y Timun Mas, detrás más fantasía de Martínez Roca y Timun Mas. Si es la Dragonlance, también he leído eso.



Más fantasía de Martínez Roca, Dios parece que esa gente copaba el mercado, y debajo Edhasa y la colección Cronos, de Destino.


Aquí tenemos otro batiburrillo, con Etiqueta Futura, de Jucar, detrás.



Un poco de todo, horror, comics y tutifruti variado.



Y por último, este es el aspecto general del fondo de catálogo. Todo muy bien archivado en sus archivadores, que aquí no se aprecia pero va siguiendo pared tras pared.

Las novedades y The Pila crece ahora en el kindle, gracias a dios, porque ya me quedaba sin paredes y la convivencia empezaba a resentirse, la gata ya no sabía donde meterse.

Aquí teneís otros fantacopistas y más estanterías:

http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/06/show-me-your-books-meme.html

http://www.leemaslibros.com/show-me-your-books-meme

http://ilium.qdony.net/?p=3378

http://www.fantasticaficcion.com/index.php/show-me-your-boo-ks-meme

http://deprisa-deprisa.blogspot.com.es/2013/06/show-me-your-boo-ks-meme.html

http://blogs.libros.com/literatura-ciencia-ficcion/2013/06/03/show-me-your-boo-ks-meme/


19 de mayo de 2013

El adepto de la reina

Esta entrada es una colaboración al especial que odo, en el blog Sense of Wonder, dedica a la editorial Sportula; así que me he levantado de mi butaca de lectura y me he arrastrado hasta el teclado para intentar reseñar "El adepto de la reina", de Rodolfo Martínez.

Érvinder es un mundo dividido en dos bloques y hay una guerra fría entre ellos. ¿Os suena?, espero que sí, por que refleja nuestro mundo en los años 50 y 60, y en este mundo en guerra los espías son las piezas que juegan la partida.

Con la misma idea que en sus novelas de Sherlock Holmes, en este trabajo Rodolfo Martínez usa a Bond ... James Bond, digo, esto, Brandan ... Yáxtor Brandan, adepto empírico del reino de Alboné, al servicio de su majestad la reina, el mejor espía del reino, y a la vez un arma creada por sus superiores sin moral ni empatía, un psicópata perfecto. Salen todos, M, Q, Spectra, ... bueno no, me falta Moneypenny, lástima.

El mundo de Érvinder es una mezcla del Imperio Romano con la Inglaterra victoriana, que basa su funcionamiento en los "mensajeros", una especie de nanotecnología biológica que permite a los habitantes realizar toda suerte de tareas, y para las que unos están más dotados que otros. Evidentemente Yáxtor es el más dotado para ello y su control de los mensajeros es superior al de cualquiera.

Los mensajeros son la base de todo el mundo y, claro está, su debilidad más pronunciada, así que cuando una organización secreta, ajena a las dos grandes potencias, amenaza con acabar con ellos, usando una bomba de Malas Noticias robada a los occidentales, Yáxtor Brandan entra en acción.

La ambientación del mundo brilla por su ausencia (las descripciones son casi inexistentes), pero su asimilación a la época de los 50, y su inspiración romana y victoriana, consigue que nos sintamos cómodos y que asumamos el entorno con facilidad, con sus esclavos, sus dirigibles, y sus inicios de industrialización y el uso incipiente de armas de fuego. La mayoría de las luchas son a espada, en las que, ejem, si, si, Yáxtor es un maestro.

Rodolfo Martínez
Después de un inicio dubitativo (hay un capítulo clavado a Don Juan Tenorio), la novela escoge su estilo y se convierte en un thriller de espías de toda la vida. Y aquí es donde sobresale Yáxtor; Rodolfo Martínez coge a James Bond, y lo lleva un paso más lejos, lo convierte en un ser amoral y sin sentimientos, quiero decir más incluso que Bond, pero a la vez consigue que el lector no lo aborrezca, por que Yáxtor es inocente, es una víctima del sistema, creado para que sea como es, sin que pueda evitarlo.

Yáxtor manipula, viola, asesina y usa todos los recursos a su alcance para terminar con el enemigo. Gracias a sus mensajeros y a su control sobre ellos, conquista mujeres a las que les crea una adicción física a su presencia, manipula su apariencia física, y cuando está a punto de perecer y ha usado a casi todos los mensajeros de su cuerpo, una imagen de su pasado aparece en su cerebro, y es así como tirando del hilo, Brandan descubre la manipulación que ha sufrido.

La novela consigue un ritmo ágil y rápido y resuelve casi todas las incógnitas planteadas, dejando para una segunda sesión, los suficientes enigmas como para que quieras seguir con la serie. ¿Qué pasará con Yáxtor ahora que ha descubierto la manipulación? ¿Continuará al servicio de su Reina?

8 de febrero de 2013

Alif The Unseen






Título: Alif the Unseen
Autor: G. Willow Wilson
Editorial: Corvus Books



Menudo bloggero estoy hecho, abro un blog y no me acuerdo ni de actualizarlo. Bueno, a ver si podemos remediarlo.


A estas alturas del año, acostumbro a centrarme en títulos nominables para los premios Hugo, y buscando por la web encontré buenas referencias sobre este, Alif the Unseen. Parecía seguir la moda actual de escenarios orientales, aunque el libro está escrito en 2010, y tenía pinta interesante. A por él.

Primero busque información sobre el autor, G. Willow Wilson, pues resulta que es una autora, americana, que vive en El Cairo después de convertirse al Islam. Sus trabajos más conocidos son los comics Cairo y Air, y de este último tengo buenas referencias.

Pero vamos al libro. La acción transcurre en un estado indeterminado de Oriente Próximo, un estado totalitario con censura y control policial; el protagonista es un joven hacker antisistema, Alif, que se dedica a vender seguridad y protección informática a cualquiera que no quiera estar supervisado por el estado, bloggers, grupos religiosos, grupos ateos, cualquiera, sin importarle su orientación política o religiosa.

La historia empieza cuando Intisar, una joven árabe de clase alta, rompe la relación que sostenía con Alif, ya que su padre ha concertado su matrimonio; despechado Alif crea un programa capaz de reconocer su firma digital, sea cual sea el ordenador que use, y que impide que Alif pueda verla y así recordar su existencia. El jefe la seguridad informática estatal, La Mano, descubre el programa y como es normal se siente sumamente interesado en un programa capaz de detectar a las personas, independientemente de su punto de conexión y del ordenador que usen. Vamos, el sueño de cualquier agente de contraespionaje, y así empieza la persecución. Alif huye con la ayuda de la "vecina de al lado" y compañera infantil de juegos, Dina, y en su huida tropezarán con Vikram, El Vampiro, un djinn.

Se compara a la novela con Snowcrash, de Stephenson, aunque yo no le veo ninguna relación, hay ordenadores pero no hay ningún mundo virtual ni nada parecido. La tecnología es la actual sin ningún avance significativo. En cambio, veo muchos más detalles de Harry Potter, aunque el tono sea totalmente diferente; el callejón Diagon está fusilado directamente.

Los personajes están muy conseguidos, tanto Alif, como Intisar y Dina, están bien dibujados, Vikram también está muy bien, pero en cambio los demás seres fantásticos son apenas esbozos y su comportamiento ridículo, pero ¡hey!, son genios, a saber si se comportarán así de normal.

Otro gran acierto del libro, es precisamente otro libro, Los mil y un días, la contrapartida de los genios a Las mil y una noches, con sus cuentos en el mismo estilo pero protagonizados tanto por humanos como por seres fantásticos y que es el centro sobre el que gira la trama. Tanto Alif como La Mano usan el libro como fuente de inspiración para sus programas y el control de la red informática.

Esta lucha por el control de la red y el nuevo paradigma de programación, no terminan de convencerme en absoluto, pero lo peor es el intento adoctrinador del libro, parecido a Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, que presenta a la religión sólo en su cara más amable. Dina especialmente es sin duda la persona más inteligente y sensata, y en cambio se pliega inmediatamente a las iniciativas sin demasiado sentido ni reflexión de Alif. Dina, además, que opto por el velo a los 12 años, es el ejemplo perfecto de mujer devota, enfrentado su personaje directamente al de Intisar, sexualmente activa y sólo ligeramente religiosa, a pesar de ser una familia de pura raza árabe; al contrario de Dina, que tiene ascendencia egipcia. Y no hablemos de La Mano o los nobles de sangre real, directamente pecadores y destinados al infierno.

A pesar de sus males, es una lectura entretenida y amena con la que pasar un buen rato.