19 de mayo de 2013

El adepto de la reina

Esta entrada es una colaboración al especial que odo, en el blog Sense of Wonder, dedica a la editorial Sportula; así que me he levantado de mi butaca de lectura y me he arrastrado hasta el teclado para intentar reseñar "El adepto de la reina", de Rodolfo Martínez.

Érvinder es un mundo dividido en dos bloques y hay una guerra fría entre ellos. ¿Os suena?, espero que sí, por que refleja nuestro mundo en los años 50 y 60, y en este mundo en guerra los espías son las piezas que juegan la partida.

Con la misma idea que en sus novelas de Sherlock Holmes, en este trabajo Rodolfo Martínez usa a Bond ... James Bond, digo, esto, Brandan ... Yáxtor Brandan, adepto empírico del reino de Alboné, al servicio de su majestad la reina, el mejor espía del reino, y a la vez un arma creada por sus superiores sin moral ni empatía, un psicópata perfecto. Salen todos, M, Q, Spectra, ... bueno no, me falta Moneypenny, lástima.

El mundo de Érvinder es una mezcla del Imperio Romano con la Inglaterra victoriana, que basa su funcionamiento en los "mensajeros", una especie de nanotecnología biológica que permite a los habitantes realizar toda suerte de tareas, y para las que unos están más dotados que otros. Evidentemente Yáxtor es el más dotado para ello y su control de los mensajeros es superior al de cualquiera.

Los mensajeros son la base de todo el mundo y, claro está, su debilidad más pronunciada, así que cuando una organización secreta, ajena a las dos grandes potencias, amenaza con acabar con ellos, usando una bomba de Malas Noticias robada a los occidentales, Yáxtor Brandan entra en acción.

La ambientación del mundo brilla por su ausencia (las descripciones son casi inexistentes), pero su asimilación a la época de los 50, y su inspiración romana y victoriana, consigue que nos sintamos cómodos y que asumamos el entorno con facilidad, con sus esclavos, sus dirigibles, y sus inicios de industrialización y el uso incipiente de armas de fuego. La mayoría de las luchas son a espada, en las que, ejem, si, si, Yáxtor es un maestro.

Rodolfo Martínez
Después de un inicio dubitativo (hay un capítulo clavado a Don Juan Tenorio), la novela escoge su estilo y se convierte en un thriller de espías de toda la vida. Y aquí es donde sobresale Yáxtor; Rodolfo Martínez coge a James Bond, y lo lleva un paso más lejos, lo convierte en un ser amoral y sin sentimientos, quiero decir más incluso que Bond, pero a la vez consigue que el lector no lo aborrezca, por que Yáxtor es inocente, es una víctima del sistema, creado para que sea como es, sin que pueda evitarlo.

Yáxtor manipula, viola, asesina y usa todos los recursos a su alcance para terminar con el enemigo. Gracias a sus mensajeros y a su control sobre ellos, conquista mujeres a las que les crea una adicción física a su presencia, manipula su apariencia física, y cuando está a punto de perecer y ha usado a casi todos los mensajeros de su cuerpo, una imagen de su pasado aparece en su cerebro, y es así como tirando del hilo, Brandan descubre la manipulación que ha sufrido.

La novela consigue un ritmo ágil y rápido y resuelve casi todas las incógnitas planteadas, dejando para una segunda sesión, los suficientes enigmas como para que quieras seguir con la serie. ¿Qué pasará con Yáxtor ahora que ha descubierto la manipulación? ¿Continuará al servicio de su Reina?

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